DOS PASIONES

DOS PASIONES
FUTBOL Y LITERATURA

domingo, 18 de mayo de 2014

Julieta sin su Romeo Yo renuncio al amor. Ya me di cuenta que el destino se empeña en hacer de mi soledad la llave eterna hacia mi estabilidad. Me quiere ver sola y sin el eterno romeo. Pero mira que lo intente, hice de todo por impresionarlo, y es el séptimo que me dice que no. Con el que más dure de novia me dejo a los veinte días. Mama te juro que no sé qué hacer ya, mama me estas escuchando? Mamaaaaaaaaa - Si Julieta no grites, pero es que yo perdí las esperanzas tanto como vos (de que te cases y te vayas de una vez por todas) de que encuentres la felicidad que tanto ansias - Ah! Gracias por el apoyo, al final no se para que te cuento mis cosas…. - Julieta, no seas tonta, a mí me pone tan mal como a vos, yo quiero que seas feliz, de verdad, sos mi hija, nada me haría más feliz, pero tampoco a cualquier precio - Bueno mama gracias por escucharme, me voy a mi cuarto - Qué carácter de mierda que tiene esta pendeja….. Esta suerte me está matando, sé que no debo sentirme así, que todo a su debido tiempo llega pero a mí cuando me toca? De verdad que dios sabe que he hecho las cosas lo mejor que he podido. Sin embargo no puedo encontrarlo. Lo busco y lo busco por todos los rincones habidos y por haber. Ya ni se dónde voy ni cómo voy ni siquiera si el problema soy yo. He dudado más de una vez sobre esta suerte mezquina que me juega sucio y no puedo ganarle siquiera una mano. Nada me haría más feliz que toparme con aquello que le dé sentido a esta rutina que me hace girar como una ruleta y que cae siempre en el mismo número. Recuerdo cuando niña aquel chico tan hermoso que se paseaba frente a la vereda y yo frenética por ese sentimiento que vaya a saber que era, en fin, le declare mi amor, jajaja, “amor” supongo que a esas edad no se ama. Pero recuerdo también que ese fue mi primer gran rechazo, ahí me di cuenta de que el mundo no era como lo había imaginado y las cosas no eran como uno siempre las imagina. No obstante con mi inocencia plena seguí confiando, seguí adelante con mi vida, y esa misma tarde papá me llevo a tomar un helado me compro una muñeca y ahí comprendí que el amor puede curarse en solo cuestión de minutos. Claro, ese tipo de amor se curaba con golosinas y juguetes. A veces quisiera ser Peter Pan, y no haber crecido o al menos tener ese lugar a donde ir cada vez que una pena me invade el corazón. Luego llego mi etapa escolar, que felicidad plena y no por ir a al escuela sino por mis compañeras, ese grupito chico pero hermoso con el que planeábamos cada cosa que íbamos descubriendo del mundo, de ese mundo tan pequeño que me provoca nostalgia y ansias de tener una máquina del tiempo y volver a aquellos años en donde nuestros sueños se remontaban a mil amores espontáneos con cada par de ojos que cruzábamos pero que juraba fidelidad eterna a uno solo. Recuerdo a aquel chico mayor, yo con trece años y él ya casi terminando la secundaria. Lo volví loco con la ayuda de mis amigas, hice de todo por impresionarlo, realmente deseaba que me diera al menos una chance. Era el chico más lindo de la escuela, todas andaban atrás de él, 5 años más grande q yo y lo volví loco. Con ayuda de alguna amiga le llamábamos toooodos los días a la casa pero no. Le hablábamos y se re calentaba jaja le mandaba regalos por mensajero a la casa jaja iba a misa todos los domingos para verlo! Le hacía cartas, canciones, los dibujos de plástica dedicados a él; un día un preceptor me robó uno y lo puso en exposición en la preceptoría, una vergüenza para colmo a fin de año el chico ya tenía su novia, como la odiaba hubiera querido matarla, ocultar el cadáver y tirarlo por ahí. Pero después de planear como deshacerme del cuerpo de esa turra me di cuenta que se me estaba enfriando la chocolatada y decidí que ya habría tiempo para planear con más tiempo el crimen. Después años planeando la masacre y después nada, él terminó la escuela y ella también. ¡Ay! pero ya se gordito, te estoy aburriendo con mis cosas, ojalá pudieras responderme, creo que para ustedes los animales las cosas son más sencillas. En mi otra vida quisiera ser un perro como vos gordito, te dormiste?.... hasta mi propio perro se me duerme. Como desearía que mi suerte cambiara o al menos que no me importe tanto…bueno a dormir ya me siento más bien y menos mal… Suena el despertador. Grandioso, otro día más en el planeta tierra, otro día más rutinario como siempre hibrido como todos los demás, sin sabor, ni siquiera amargo. A veces quisiera que todo explotara al fin terminaría con todo este mundo egoísta en el que nadie se preocupa por nadie, somos la generación de los homo videns. Todo se ve y se escucha pero realmente nadie te ve y te escucha. Todos alienados con sus problemas, con sus teléfonos conectados al mundo virtual pero desconectados de la realidad cotidiana. Más gente voy conociendo más sola me siento. Los animales son los únicos que valen la pena en esta pudrición y son los únicos que te entregan su corazón sin nada a cambio. Ellos siempre están como no voy a ayudarlos, como no voy a quererlos. Cada vez que veo a un perrito por la calle y me doy cuenta que no tiene dueño, que es un pobre callejerito quisiera llevármelo y cuidarlo, luego imagino que le haría a la basura que lo dejo tirado en su momento, me lleno de odio y de rencor un rato y estallo. Como puede existir gente tan desalmada en este mundo y tan hipócrita. Si así tratan a un perro, una criatura inocente, ¿cómo trataran a una persona desvalida? No quiero ni imaginarlo, realmente no creo en aquellos que dicen “pero si es un animal, no es una persona” un animal no merece sufrir tan solo porque no puede defenderse, no hable o no razone como nosotros, yo encuentro en ellos puro sentimiento sincero y solidario. Encuentro en ellos aquello que muchas personas a mí alrededor no me dan. Mi mama por ejemplo. Recuerdo lo que un día me hizo con uno de mis callejeritos transitorios, todo comenzó… ay no me di cuenta pensando y recordando llegue al trabajo, otra vez como ayer de nuevo a comenzar por hoy, necesito vacaciones. A Julieta la conocí casi de casualidad, y fue esa casualidad la que me hizo quererla como a nadie. Con todas sus locuras y caprichos me mostro un mundo diferente, el mundo de ella. Al principio no la entendí y a veces quería decirle todo en cuanto se me venía en gana, quizás más de una vez lo hice pero ella con su enorme corazón no permitió que me perdiera de ella. Luego me enamore locamente de ella como creo que hay que amarla, con pasión y con locura, hasta que me di cuenta de que ella no era para mí, ella esperaba a alguien más u siendo así, entendiendo que yo no daba la talla en su corazón pude quedarme a su lado descubriendo a una persona maravillosa pero en más de una cosa introvertida. Sí, porque Julieta es dura y fría por fuera, si no la conoces bien te puedes equivocar en gran manera con ella y es lo que me sucedió. Tuve la fortuna y la dicha enorme de darme cuenta lo erróneo de mi juicio y su alma cálida me permitió quedarme a su lado una y otra vez. Después de hacer memoria una y otra vez viendo el camino recorrido nadie mejor que ella se merece ser feliz. Yo en más de una ocasión se lo dije “en tu mundo solo debe entrar aquel Romeo que comprenda con el corazón y no con la razón todo, tu espontaneidad no merece otro tipo de persona a tu lado” ay pero ella siempre insistió en errarle al camino y busco por todos los rincones que no eran precisamente a los que ella pertenecía. Siempre lanzada con la persona equivocada y dando señales confusas a tipos que ni siquiera sabían que ella existía. Yo a veces hubiera querido arrancar el corazón de cada uno y revisar dentro que tenían para dar. Después entendía que aquello hubiese sido homicidio y que la cárcel habría sido un problema en la búsqueda del Romeo para Julieta. Además si me ponía a realizar un acto con cada uno de aquellos a los que ella amó efímeramente me habrían acusado de ser un asesino serial. Los cadáveres se iban a acumular uno a uno. En fin solo estaba preparado para aquello en mi imaginación vengativa. Por lo demás el camino hacia su felicidad seguía siendo una incógnita. Sin embargo en algún momento tenía que acabar. ¡Uy! ¡que tarde que es! Otra vez no voy a llegar al odontólogo. Estos aparatos me tienen harta. Encima de me pagan dos mangos me tengo que quedar un rato más de lo que me corresponde, pero cuando tenga mi negocio todo va a ser distinto… mmm esto está lleno me parece que tengo para rato, solo espero que mi turno no haya pasado. -hola1 buenas tardes, -buenas tardes! sí ¿que necesitas? -disculpe, ¿quería saber si ya me habían llamado? -apellido… - Trondheim -no todavía, estamos un poco retrasados -ok, gracias, esperare entonces! (la puta madre loco, me voy a jubilar acá y sin mi Romeo jajaja) No fui hecha para estos tiempos, hay muchas cosas que se me van de las manos como esa bruma que invade la costa y lo tapa todo, lo arrasa todo pero nos atraviesa enteros sin dejar más que una breve humedad, así me pasan las cosas en la vida, así me pasan los amores que afectan mis humores de cada día. Lo que más me duele es que ni siquiera en mi casa soy correspondida. Hay días que quisiera quedarme mirando lo que pasa dentro de mi cabeza. Hay otros que me gustaría encerrarme en mi corazón y ver quién de los que trabajan para allí no está cumpliendo con su función, si pudiera lo despediría por mal desempeño en sus funciones por dejar que todo el sistema emocional ande a la deriva, por no saber darle rumbo a este tonto corazón. Mientras mi vieja me hace la contra. A veces quisiera mostrar mi interior, a veces desearía poner mi corazón y mi alma en el ala de un pájaro y que los lleve a pesar lejos bien lejos, que construya su nido y les de calor, que les muestre las alturas y cuelguen de un árbol, que se mojen con la lluvia y que se sequen al sol. Luego de regreso de la emigración que se acerque hacia a mí y me los deje en un rincón. Ese mismo pájaro me contara su viaje y me dirá que es lo mejor. Cuando volverán a ser uno solo aquellos dos. En verdad, quisiera volverme un ave y salir lejos y volar. Mirar al mundo un rato y que el mundo me vea a mí como la reina y la niña que nunca se fue. Jugar en vez de vivir, recuperar mi esencia y las ilusiones perdidas. Otra vez me fui ensimismada en mis pensamientos. Por suerte está mi gordito que me debe estar esperando con el ojo largo, pueda ser que estos se apuren, tengo tanto para hacer, a ver, ahí…. -Julieta Trond… -Si soy acá estoy -Bueno, cuanta ansiedad ¡pasa nomas! Otra vez, Julieta en el dentista, que raro, como tarda… voy a esperarla por acá, necesito verla para ver cómo anda. Yo se algo que no todos saben y es que ella siempre sufrió por amor. Por fuera no demuestra ningún rasguño o cicatriz de tristeza por esta mala suerte que ha tenido que soportar desde siempre, por lo que comenta ha sido así desde pequeña. Por allí dicen que algunos nacen bajo un estrella y otros estrellados, a mi pobre Julieta el destino se empeñó en hacerla padecer. Seguramente, en este mundo ancho y ajeno, hay otros que sufren lo mismo, desde esa otredad que resulta tan lejana y ajena es donde la cercanía se vuelve tangible. En el universo de almas afectadas por la soledad pueden gritar al unísono “quiero ser feliz” cuando se reconocen los otros entre ellos mismos, comienzan a sentir que ya no son los otros sino que por el contrario esa otredad les indica proximidad, les indica a todos experiencia y vida, que buscan desandar cada camino y reconocerse entre ellos y saber que han compartido las mismas cosas y que tiene más en común que con la gente más cercana. Allí se encuentra el verdadero amor que los ha estado esperando por años. Cada uno de ellos vaga errante por el mundo buscando realizarse, completarse. Y se sumergen en los mares de dudas y olvidos y envueltos en la corriente son arrastrados a la costa, a los puertos incorrectos. Para ellos el camino del amor termina siendo el viaje de Odiseo de regreso a casa. Luego por fin logran comprender que andaban buscándose y no se encontraban. Luego también saben que tarda en llegar pero al final, al final hay recompensa, toda insistencia tiene recompensa solo que ellos no son consciente s de eso que han generado. Al filo de la resignación la oscuridad se apodera de sus corazones y se encierran dentro de una caja dura por fuera pero muy frágil si uno la mira desde adentro. Julieta se me resiste pero la voy a tomar de las manos y le voy a mostrar a donde está su felicidad. si tan solo ella tuviera alas…. Todo sería más fácil, pero le cuesta soltarse y volar, dejarse ir a vagabundear de aquí para allá. Como tarda… ya se me voy a esperarla a su casa, mientras hago tiempo por ahí. De pronto, recuerdo, que Julieta un día me dijo que no entendía porque todos los hombres se sorprendían que una mujer los encare, que este mundo fuera demasiado machista. Pero también recuerdo que de los hombres dijo que eran todos iguales y que ella quería una amistad y siempre los hombres querían otra cosa con ella. Necesitaba un amigo en quien confiar, a quien contarle mis cosas me dijo. Siempre con la miraba perdida, como sin mirarme a los ojos. Julieta quería un amigo de verdad, un hombre en quien confiar que le cuente como eran en verdad, cuáles eran sus mentiras y sus verdades. Si la fidelidad era solo una condición femenina o si los hombres también contaban en su cuerpo con esto. Todas preguntas que tornaban casi existenciales, y yo me quedaba en silencio contemplándola con sus hermosos ojos mirando por la ventana, con ese brillo especial que escondían una profundidad y una pureza inmensa. Si el ritmo de sus ojos negros realmente te hipnotiza. No creo haber querido mirar a esos ojos más que a otros o que a los míos frente a un espejo. Era imposible no querer posarse en esas retinas y no quedar encantado. Quizás fue ese uno de mis motivos para quedarme junto a ella. No lo sé en verdad. A pesar de todo, quería estar a su lado. A pesar de que pareciera no escucharme y no prestarme un poco de su atención ante cada consejo que yo le proponía. Su egoísmo muchas veces sincero, me representaba una real barrera. Pero sigue siendo ella, así con todo eso no podía dejar de girar por las calles que ella frecuentaba y que aun frecuenta. Mis motivos para su felicidad eran un misterio, cada vez que la veía parecía ignorarme, pero algo me dijo que debía estar con ella. Hola gordito!! Llegue!!, ay que día, igual de monótono como siempre, encima tengo que seguir laburando acá en casa. Hoy me enamore como tres veces… desde el odontólogo que realmente estaba re bueno jajaja, hasta el remisero que me trajo un bombón, ni hablar de uno que esperaba en la sala pero ese estaba ocupado creo. En fin como siempre muy cansada de esta cotidianeidad rutinaria. Ralamente necesito emociones en mi vida gordito, si supieras todo lo que me gustaría no alcanzaría un vida para contarte. Mira que linda noche que hay vamos a dar una vuelta gordito eh? Si dale vago vamos que esta especial para caminar por ahí y tomar un helatito jajaja! Ah! Mira Julieta, ya está en su casa, la voy a alcanzar…. Julietaaaaaaaaa, esperame!! Me parece que no me escucho, bueno mejor me apuro.. -Hola july como estas? Como te fue en el trabajo? - ay gordito no sabes lo que vi para vos en la veterinaria, tenían unos juguetitos nuevos, unos huesitos para que muerdas que sé que te van a gustar… te prometo que mañana te traigo algunos - Bueno como siempre preferís ignorarme pero estuve pensando en vos, en cómo te sentías, quiero que estés tranquila en menos de lo que pensas tu vida puede cobrar un brillo como nunca antes, estoy trabajando en ello de verdad. - mmm, ya se hizo muy tarde mejor volvamos a casa a comer algo a seguir con la tarea para el hogar. - Oh bueno, te acompaño entonces, hasta tu casa no quiero que te pase nada! Más pronto que tarde debo encontrar la manera de ayudar a Julieta, de alguna manera. Intuyo que no está siendo todo lo feliz que se merece. Además siento que realmente necesita mi ayuda. Ella esta tan sola desde el alma, que quiero protegerla y que nadie la lastime. Es una princesa de un cuento infinito en el cual su alma y su corazón necesitan mitigar su dolor. Ella se va a operar la vista, para ver mejor yo quiero operar su corazón para que vea más lejos. Un perro callejero se perdió frente a su casa, espero que Julieta lo vea… parece en buen estado pero nunca se sabe. Ah! Si ahí salió… espero que esto funcione ¡Uy! pobrecito, ¿estás perdido hermoso? Qué raro tiene collar y parece en buen estado… mmm seguro te escapaste de tu casita travieso no? O quizás alguno de tu familia te perdió, sin querer espero. Bueno quédate tranquilo que yo te voy a cuidar y voy a publicar tu fotito para que te encuentren vas a ver. Vení te voy a dar algo de comer -ey! Discúlpame, es mi perro -ah ¿sí? Y como sé que es verdad? -¿qué? Es mi perro se me escapo hace un rato, lo seguí, después lo perdí de vista y justo veo que esta acá con vos -bueno tenes que tener más cuidado -Lo único que falta que me des un consejo de cómo cuidar un perro, es un perro y nada mas, se me escapo y punto -mira discúlpame, pero ellos sufren como vos o como yo, así que no me digas eso - Escuchame querida, primero los perros no me gustan mucho, este es de mis viejos y segundo vos a mí no me conoces. No podes increparme por nada, yo a mi perro lo trato como quiero, y esto no fue a propósito, si pierdo este perro mis viejos me matan, además a vos que te importa -Sí, puede ser pero de todas formas tené más cuidado, y cualquier perro me importa nene, hay muchos estúpidos que abandonan perros o los pierden y después no se hacen cargo -ok, lo voy a tener en cuenta, igual muchas gracias por cuidarlo - No hay porque, para mí es un placer, lástima que no te gusten los perros… - si pero bueno, una lástima, mejor para vos los perro te dan bola al menos suerte nena! Este quien se cree que es, un tarado, eso es lo que es. Pierde al perrito y todavía imagina que tiene razón. Si me lo vuelvo a cruzar le voy a decir unas cuantas cosas que ahora mismo no se me ocurrieron. No le gustan los perros, es un salame. Y segura estoy que se le escapo porque lo venía tratando mal, ah pero si lo vuelvo a ver… bueno gordito voy a comprarte los huesitos. Julieta está yendo a la veterinaria, espero que me cuente como le ha ido, estos días no pude estar con ella y quisiera saber que paso por su vida estos días. No puedo creerlo, este salame está entrando a la veterinaria y con el perro, seguro lo obligaron a venir, ahora le voy a decir todo lo que no le dije antes… -buen día! -uh! Mira quien llego, la protectora de animales, la señora corazón jajaja -sí y a mucha honra querido, de giles como vos protejo a los perros! Por lo menos tengo corazón - jajaja no me hagas reír, te repito que no me conoces como podes juzgarme tan rápido, sos una desubicada -yo? Ah lo único que falta, vos tampoco no me conoces a mí, el desubicado sos vos nene y agradece que no te digo más cosas por respeto - decí todo lo quieras, no me afecta en nada, yo sé quién soy, lo que me gustaría saber cómo sos vos, conocerte sin que tengas el ceño fruncido porque así ya sos hermosa, no me imagino como serás cuando te reis ¿Por qué te debes reír debes en cuándo? - (con un gesto de incredulidad, de no saber que responder, hizo un intento por abrir sus labios pero supo) - si me dieras una oportunidad de contarte quien soy seguro te sacaría más de una sonrisa que te parece - eh! Bueno… yo, no tengo mucho tiempo la verdad ando a full, súper ocupada - no importa, tengo toda una vida para esperarte! Toma te dejo mi teléfono… No lo puedo creer, este tipo me encaro así, es un caradura, pero lo peor es que no puedo dejar de pensar en eso. ¿Por que pienso en él si no lo conozco? debe ser curiosidad. Ya pasaron varios días de aquello y no sé porque tengo ganas de agarrar el teléfono y llamarlo pero no sé, no quiero que piense nada raro… además no sé cómo se llama - Julieta dale llámalo, estoy seguro que vas a estar bien con él, me parece que tenes que darte la oportunidad de conocerlo, no cualquiera hace algo así, él se puede llamar amor… Bueno lo voy a llamar, total veremos qué pasa, de última no hace nada una mancha más al tigre y este tigre desea que cambie su suerte. Eso es July, dale, esta historia aún no se escribió pero promete muchas cosas para vos, recordá que aunque no lo sepas o no me veas yo siempre voy a estar a tu lado. Presiento que esto va a funcionar esta vez por fin, cierro la ventana, adiós me voy yendo. -¡trac! ¿Que fue eso? Gordito sos vos? o se cerró sola la ventana, bueno en fin, donde había dejado ese numero… Después de un tiempo Julieta creo que encontró a su Romeo, los veo felices caminar de la mano, y sé que ya no puedo ir tan seguido a su casa porque ahora ya tiene quien la cuide más seguido pero yo siempre estaré ahí para lo que me necesite, porque sigue siendo ella que me llena el alma y me la inquieta. Porque escucho su corazón latir más pleno cada día y esa razón de felicidad siempre será motivo de dicha mía. Ahí viene él caminando, me voy a presentar: -hola! Como estas? Soy Sebastián, amigo de Julieta! - que calor que haces hoy, le voy a comprar un helado así la sorprendo a Julieta cuando salga del trabajo… -Hola amor como estas? Ay qué lindo un heladito! Gracias… te amo! Che hay algo que no deja de sorprenderme, lo que son las casualidades, aquella tarde, cuando se te escapo el perro como fue que se te escapo? - si es verdad, yo también pienso en ello, sobre todo por cómo fue, algo corto la correa que había comprado hacia poco. Pero lo más extraño es que estaba cortada como con un tijera, el destino habrá sido no lo crees? -puede ser, y es raro, un perro nunca podría cortarlo así pero que buenas tijeras que tenía ese destino. Gracias a quien sea por ese corte y por haberte conocido Por nada Julieta, yo te dije que algo iba a hacer por tu felicidad y por ese hermoso corazón. Siempre aunque no lo notes estaré allí para vos, para los dos.

miércoles, 19 de junio de 2013

El maquinista: El reloj marcaba las seis de la mañana, una nueva comenzaba para Miguel. Nunca había disfrutada de madrugar para ir a laburar, pero la rutina era la rutina, y necesitaba librarse de esos tristes recuerdos y fantasmas que le adornaban de recuerdos día tras día cuando tenía un tiempo para pensar en lo que era su vida. Tomo el despertador, lo paró en seco con un justo golpe de gracia acabo con la agonía de su vida. Era el cuarto despertador que sucumbía ante la poderosa derecha revoleada de revés, aunque también es preciso decir que lo que acababa con la vida de los relojes no era en si el golpe (mortífero) del brazo de Miguel sino la caída al vacío por sobre el borde la mesita de luz. Al siguiente instante y retorcido entre las sábanas y la almohada decide encender la luz del velador, este efecto era devastador en sus ojos, sentía un inmenso calor como si estuviese tirado en el desierto. Acto seguido, había que levantarse, bañarse y cambiarse porque el trabajo no espera, y si se fallaba un minuto podía ser fatal para el sueldo al final del mes. En eso los superiores no tenían piedad, pero sobre todo esa máquina fría y perversa donde se colocaba la famosa tarjeta de entrada. Era una fiel y delatora al servicio de la dirección y gerencia de los ferrocarriles del sur. Luego de pasar su tarjeta, Miguel estaba seguro de que algo había olvidado. Siguió caminando hacia los talleres del ferrocarril inmerso en un mar de preocupaciones que lo llevaban a recorrer los pasillos y veredas de la estación como ido, fuera de sí. Se perdía en medio del ruido y del amanecer de un día que pintaba para largo. Recordó por un instante que la llave de su casa la traía consigo, así que eso no era. La bici la había atado con su candado por lo que esto tampoco era. Reflexionando aun mas sobre que inquietud podía estar distrayéndolo en gran manera recordó que su gato había quedado dentro de la casa, si bien rodo no era un revoltoso y solo quería dormir en la cama, sabía que hasta la noche no llegaría, ese día después del laburo pensaba ir a tomar algo con amigos a un bar de mala muerte llamado “el chupado culón” por lo que su preocupación era grande por el “negrito”. Resuelto este dilema en su mente, podía seguir caminando tranquilo hasta el taller, sin embargo esto no era así, algo más le preocupaba. Su vida. Sueños, proyectos y deudas que el tenia. Todo cabía en su cabeza y un pequeño instante le bastaba para ocupar su mente. Sus deudas eran parte de créditos que había sacado para poder terminarse su casa y escriturarla. No soportaba la idea de que su techo tuviera algún problema legal. Por ello es que había decido invertir ahorros y préstamos en escribanos y gestores que le dejaran tener su sueño en paz. No obstante, necesitaba conciliar su sueño del todo y eso sería cuando por fin pueda acceder a liquidar todas las deudas que tenia hasta ese momento. Pero había algo más que lo angustiaba y era el temor de estar solo para el resto de su vida. El hubiese querido formar una familia pero entre una cosa y otra no había podido. Dejo todo por un sueño de pibe: ser jugador de futbol y por un momento ese sueño se había convertido en realidad. Había podido hacer carrera en Independiente, había debutado y se ya se asentaba en primera jugando con los grandes jugadores del rojo de Avellaneda, pero algo salió mal. Una mala entrada de un defensor rival y una peor caída le habían partido en tres la rodilla y los ligamentos. Veinte años habían pasado ya de aquel fatídico día, un trece de enero que parecía haber estado marcado por la mala suerte. Ese día, en un torneo de verano entro a los 13 minutos del segundo tiempo con la trece en la espalda. Esas supersticiones que en el futbol existen por sobre la táctica de un partido a Miguel no le convencían demasiado. Lamentablemente para él, la profecía urbana del mundillo del futbol se cumplió, el trece de la mala suerte cayó sobre él, pero el trece rival: le partió la rodilla. En ese momento no se podía operar ese tipo de lesión con la eficacia de hoy en día, tuvo que colgar los botines y dejar para siempre su sueño al lado de una cancha. Así fue que el padre de Miguel ferroviario de años le consiguió su mismo puesto y ahí empezó la rutinaria vida de Miguel. Nadie conocía el fracaso y la frustración como él. En menos de un año perdió a su novia, a su sueño y la felicidad. La vida a veces te sorprende y te deja marcas que el tiempo no puede cicatrizar. A partir de ese día no quiso saber más nada con intentar ser feliz. Tuvo sus amoríos pero nada importante. Era un pobre infeliz sobreviviendo en un contexto adverso. Su padre había sido un acérrimo luchador por el ferro estatal. Pero no había podido con el vaciamiento impuesto por el patilla y entre sus temores se bolo la cabeza con un revolver que tenia para defender a su familia. No soportaba ni en sus peores pesadillas que esto sucediera, no quería ver de rodillas a su amado tren que de un solo golpe había quedado herido de muerte. Era un tipo adelantado don Manuel Alonso. El ya sabía la malaria que se venía y el desamparo de todos los trabajadores, no quiso ser parte de estos “tiempos modernos” que auguraban un estado más fuerte y sin déficit fiscal. La década infame del país rompería los corazones de varios nostálgico y románticos tipos de fierro del querido ferrocarril del sur. Miguel nunca pudo superar esta decisión que tomo su padre, había sido cruel y egoísta para con su familia, en especial con él, con quien a través de las mañanas materas, se empezaba a conocer a fondo y ya casi que era su mejor amigo entre consejo y consejo. Esto afecto como todo lo demás a Miguel, quedo flotando en el aire, descolocado ante tanto desamparo. Había decidido luchar por su padre y por el viejo y querido tren. Pronto sus sueños más profundos quedaron de lado y se decidió por completo a su trabajo y a su familia. En cada lucha sindical, en cada plato de comida reforzaba porque estaba en ese lugar en ese tiempo y en aquellas circunstancias. Por las noches cuando soñaba se veía a sí mismo como un joven cargado de ilusiones llevando una vida ajena, un tiempo sin tiempo, alguien que no era, un completo extraño. En cada pibe del barrio jugando un picadito podía entender aquellas imágenes que tanto lo perturbaban en sus largas noches. Por ello cuando iba en bici al trabajo y veía la pelota rodar, sentía la ajenidad absoluta paseando en cada rostro juvenil y eso que por las noches le era extraño se le volvía familiar. Si alguna vez había surcado por los senderos de una cancha, solo era un buen recuerdo que ya no recordaba, que se había perdido dentro del inconsciente y que ya no valía la pena rescatar del exilio. Uno debe aprender a olvidar siempre se decía para sí mismo y vaya que era buen alumno de sus propias convicciones. Entre tanto pensar llego al taller de reparaciones y se puso a matear un ratito con el charly, un viejo mecánico que estaba casi jubilado pero que en realidad no quería dejar la actividad. El viejo era un amante de los andenes y de la rutina. Se había institucionalizado. Siempre dejaba algo que hacer para al día siguiente arrancar la jornada con un nuevo motivo de encuentro entre compañeros y material rodante. Ese olor a madrugada, ese frio constante de invierno. Una suave brisa que ya desde la avenida traía ese olor a grasa de rodamiento, a rulemanes rotos y tarros de aceite con nafta en su interior. Todo eso era el universo del viejo charly (Carlos Durmiente, su nombre legal) y de todos los que tenía el orgullo de aun permanecer y resistir en los viejos Ferrocarriles del sur. Prácticamente se habían convertido en una comunidad en la cual cada uno de ls trabajadores era amigo, hermano y compañero. Esperando para subirse al primer tren que lo tocara, Miguel, seguía preso de sus tribulaciones, mientras charly y el resto de los compañeros del taller charlaban mientras laburaban. Charly se había convertido en una especie de padre para Miguel, y este en un hijo, pues cuando le dio el ataque en los pulmones y no podía respirar, el maquinista fue el único que paso todo el tiempo al lado del viejo en el hospital. A partir de allí había dejado de fumar para siempre, por orden del médico pero más que todo haciendo pedido al deseo de Miguel por acabar con ese vicio. Había que despejar las vías tres y cinco porque pronto llegaría el expreso del norte que pasaba todos los días por la estación a las 7.30 am. Siempre por la vía tres. La cinco era vía muerta para maniobras entre maquinas y vagones en reparación; daba al galpón la atravesaba y hacia empalme con la cuatro que iba hacia el oeste. Junto con la continuación de la tres. Entre una cosa y otra, Miguel fue a buscar su máquina para salir con dirección norte hacia el interior de la provincia. Era un tren carguero el que manejaba y por lo tanto largo para maniobrar por ende necesitaba de mucho tiempo para poner todo en condiciones. Una vez armado todo el tren partió en su horario de las 10:30 hs. Tenía que parar en varias ciudades industriales para cargar y luego llevarle convoy a la aduana central, en el puerto. Todo material de exportación, y cabe destacar que era uno de los pocos trenes en el país que quedaba haciendo un recorrido netamente industrial con material pesado y químicos elaborados en el país. Insumos y materia prima de exportación. Claro esto se mantenía gracias a la lucha que libraban los compañeros de Miguel. En tanto que él seguía preso de su propio universo y últimamente ni asistía a las reuniones de la asamblea. Muchos se habían percatado de este comportamiento pero por respeto a su padre y también a él no querían confrontarle.
POEMA ASONANTE IMPROVISADO Increíble, suaves telas se mecen en tu cuerpo Al compas de tu piel tan bella Que es la más bella entre las bellas Una gota de lluvia se derrama Frente a tus mejillas, es agua apasionada Ese cuerpo tuyo que contiene A un alma tan pura como simple Y no es que lo diga yo Me lo dicen tus ojos cada vez que los encuentro Y es que ya no puedo más De tanto desear de lejos Algunas veces tan fría, otras tan distante Siento un brote cálido, y tenue Efímero y desconcertante Mi cuerpo distorsionado, pide a gritos tus labios Pero ellos se mE escapan Una y otra vez, una y otra vez Y si esto es amor, y si nada de lo escrito sirve Será esa duda eterna Que alimenta de noche mis esperanzas, De tenerte cada cielo oscuro Entre mis frías sabanas Tan solo un atisbo de brisa veraniega Un sabor tan dulce Pero disuelto a tu manera Pero si es que no puedo más Y tu ni cuenta te das Y es eso lo que me gusta Eso que siempre soslayas Quiero recorrerte entera Mecerme en tu cintura, Con la punta de mis dedos Te haré alcanzar la locura Y una vez mas La frustrada chance se desvanece con el sol Ese que al otro instante ya desapareció Esta oscuridad en la que vivo inmerso Es lo que ha alimentado mi amor Y un nuevo flagelo Ya te estoy viendo andar Con una libertad infinita Más no solo puedo Sino que quiero contemplarte ¡bonita! Yo no renuncio de mi suerte Porque he tenido el privilegio Ese de algunos pocos Ese de conocerte!!

martes, 22 de enero de 2013

PROYECTO X: la caza Salto de la ventana del tercer piso, al caer dejo una pluma, un encendedor y su navaja preferida. No habría ya de volver en la oscuridad inmensa de la noche, se perdió raudamente en el frio húmedo del invierno vecino. Para todo esto la alarma del edificio se había activado pero claro nadie allí vivía. Los apartamentos VECINOS estaban semi -ocupados. Era un barrio relativamente nuevo y el resto de los domicilios eran galpones y talleres que se dedicaban a la industria: madereras, químicas, metalurgia, astilleros, etc. Los pocos vecinos de los nuevos apartamentos apenas si escucharon el grito del edificio de oficinas. El robo se había consumado y el asesinato también. El edificio de oficinas era en realidad una empresa financiera del primer al tercer piso; el cuarto y el quinto era el lugar para un empresa de seguros automotriz, el quinto estaba desocupado y en los tres últimos funcionaba un banco y una consultora. Todas empresas de orden y capitales multinacionales cuyos dueños solo existían en las instalaciones a través de retratos y spots publicitarios. Aquel edificio había sido adquirido por un consorcio inmobiliario mediante un remate de dos terrenos. La zona era accesible y rentable para la construcción de una estructura semejante. El negocio para el grupo inversor era redondo. No había casi gastos y las inversiones se triplicaban en tan solo la primera venta de un piso completo. El edificio era un emplazamiento con un gran subsuelo. El primer subsuelo era estacionamiento privado para todos los trabajadores del lugar. Tenía tres salidas, aunque con una particularidad. Tan solo una de ellas salía a las calles. Las otras dos eran cada una de ellas un salida a las rutas que rodeaban el lugar. Mediante una red de túneles que atravesaban los barrios aledaños e iban a dar a las rutas que rodeaban la ciudad. Era enigmático y hasta misterioso saber el porqué de aquellas construcciones (de todas maneras sus salidas no estaba habilitadas n declaradas ante el público. Dichos túneles salían al este en una de sus extremidades y la otra al norte comunicando subterráneamente con las rutas 45 y 123. Era una salida fácil hacia la libertad, hacia la ilegalidad, hacia lo que uno quisiera proponerse, no había peajes que pagar ni paradas obligatorias. Para graficar aun mas el destino de estas vías subterráneas es interesante señalar que atravesaban grandes extensiones de campo abierto hacia ambos lados. El barrio industrial estaba un tanto retirado del centro de la ciudad y se diría mas bien que el lugar era un `parque industrial “clandestino” pues en su mayoría los habitantes de la zona vivían en los suburbios de la ciudad. Los trabajadores de aquel barrio tenían alrededor de media hora de viaje hasta sus hogares y viceversa. Tan solo dos líneas de colectivos urbanos y suburbanos visitaban el barrio. La frecuencia de los mismos variaba según los días: de lunes a viernes tenían una frecuencia de quince minutos alternándose entre las dos líneas. Con la diferencia fundamental que una seguía hacia el próximo pueblo por la colectora de la ruta número 45. La cual se ubicaba al extremo oeste del barrio y en esa dirección quedaba el pueblo más cercano. Esta línea obviamente era suburbana. La misma pasa cada 25 minutos. Los días feriados y fines de semana esta línea multiplicaba su frecuencia a uno cada 10 minutos. Por su parte la línea urbana daba la vuelta por el barrio, y retomaba nuevamente por la ruta 123 hacia la ciudad, previo a una parada de control para todos los choferes de esta línea. Entre los días de semana su frecuencia era de entre 10 y quince minutos alternadamente. Los fines de semana y feriados a la inversa de la otra línea su frecuencia disminuía, la cantidad de internos destinados era poca y además esos internos eran los peores de toda la flota. Según pude averiguar tiempo después, ese recorrido a la empresa no le convenía ni siquiera los días de semana, estaban buscando la forma de terminar con el servicio sin tener que renunciar ellos mismos. La cosa era una avivada, se ganaban una indemnización por terminar antes el contrato. El municipio y la provincia debían hacerse cargo de dicha salida onerosa. Podría llamarse a esto un robo al sistema estatal, pero técnicamente estaban en su derecho de realizar cuanto artilugio legal consideraran necesario para someter a sus pies a los funcionarios públicos. De todos modos esto ya es harina de otro costal. Lo importante y significativo en mi investigación era el tiempo que ocupaban los colectivos cada vez que pasaban por el lugar del crimen. Por las horas en las cuales había sucedido el crimen era fundamental contar con datos precisos. Inocultablemente yo me presumía el más acérrimo admirador de los investigadores puntillosos, aquellos que no dejan nada librado al azar. En la vida, en cualquier ámbito aquel tesoro más preciado, aquel virtuoso objeto que conservamos con lujuria y admiramos constantemente puede acabarse en un instante. Mi mayor virtud era tener en claro que era uno de los mejores en lo que hacía, sin pecar de soberbio, me consideraba apto para clasificarme a mi mismo entre defectos y virtudes. Como han dicho por ahí: la ignorancia suele ser atrevida y hasta por momentos insolente e inconsciente. A cada paso debía recabar más datos, a como dé lugar, es así que empecé por mirar en fases sucesivas las distintas perspectivas que recuadraban la escena del crimen. Sin embargo esta ardua tarea no me llevaba a pasar en limpio ninguna hipótesis que diera como resultado algún indicio de lo que sucedió en esa moderno edificio de la calle Vandor al 12056 entre las intersecciones Walsh y Agustín Tosco. (el nombre de las calles es otro dato curioso, pues en homenaje a los grandes líderes sindicales del país, se les había nombrado a las calles de aquellos lugares industriales, algo más paradójico y hasta irónico es que la calle Walsh y la calle Tosco eran perpendiculares a la principal: Avenida Vandor). De todas maneras debía hacer ese minucioso análisis para retirar cualquier duda que me inquietara sobremanera en mis ratos de ocios tomando un poco de café y no me permitiera concentrarme en mi lectura diaria de “Los siete locos”. Las maquinaciones llegaban a apoderarse de mi mente, y una profunda angustia se apoderaba de mi mente. Surgían garras desde mi interior que me rasguñaban el pecho. Mi pulso aumentaba al máximo, la agitación provocaba un sudor frio como el que se siente cuando la huesuda anda cerca. No podía hacer otra que tomar un taxi hasta la escena y comprobar casi como un científico mis últimos experimentos en torno a la causa. Lo que primero pude descartar era la relación testimonial que podían proporcionarme choferes y pasajeros de los ómnibus. Extrañamente la noche del crimen, es decir, el día 24 de marzo, hubo desvío de frecuencia en ambas líneas, y por tanto, los colectivos no entraron al barrio y cada uno siguió luego su recorrido “normalmente”, la orden vino desde las empresas, por una intervención del gremio de choferes que reclamaba más seguridad nocturna. Se dijo según el vocero Mariño, creo que era el nombre, de la UTA, que a partir de ese día no se iba a parar a nadie de los barrios suburbanos, y que se evitaba entrar allí, para cuidar a los pasajeros y a los choferes en una resolución unilateral del gremio. Demasiadas casualidades que comenzaron a despertar en mi un deseo enorme por adentrarme más en el caso. CONTINUARA...... PROXIMAMENTE MAS ENTREGAS!!!! SEBA

viernes, 13 de enero de 2012

LA MANO EN LA LATA

Mercedes entró por la puerta, ni siquiera me dirigió la palabra. Está enojada aun conmigo por la pelea matutina que mantuvimos. No sé cómo llegamos a estos extremos pero diría que más que cuarto matrimonial deberíamos conseguirnos un cuadrilátero de boxeo, un jurado, sponsors, la chica de los carteles y disputar el titulo mundial de la razón en una discusión marital, peso mediano de la organización mundial de los cónyuges. Pues, últimamente nuestra relación se ha basado en ello. Peleas por doquier. Hostilidades constantes. Un país en guerra civil no mantiene tantos combates y guerras como nuestro matrimonio.
Se recostó en la cama y se durmió, previamente a realizar su berrinche entre dientes, el cual no pude discernir. Tampoco es mucho lo que pueda interesarme, solo que mi inquieta saber que variante sobre mi madre utilizara esta vez para insultarme. Nobleza obliga, es la perfecta señora a la hora de insultar: si no fuera mi mujer y no conociera sus horarios diría más bien que ha estado haciendo un magisterio en el arte de palabras vulgares. Si digo vulgares por no decir, “malas palabras”, porque las estas últimas no existen. Alguna vez uno de ustedes pudo presenciar el asesinato de una palabra a otra o en su defecto a un ser humano. Acaso han profesado hostilidades en contra de cualquiera?, por ello me parece pertinente superar esta cuestión, dejarla atrás. Volvamos al asunto de Mercedes y yo. o mas bien al final de nuestro matrimonio.
La cosa no pintaba bien, diría que casi ya no pintaba. Nos distraíamos mucho, nos hablábamos por obligación. Un tobogán de sospechas y desengaños era por donde se deslizaba nuestro matrimonio. En fin, jamás imagine que esto terminaría así, por ello con el tiempo casi no nos ayudábamos con nuestras cosas personales. Era como vivir en inquilinato el uno con el otro. Solo nos reuníamos para observar los gastos mes a mes y sacar cuentas de lo que nos correspondía a cada uno. El clima era hostíl. Casi ya nos desconocíamos, y era como vivir entre fronteras. Mis sitios de ocupación eran el dormitorio de huéspedes que estaba en el ala norte de la casa. También me correspondía el baño de ese sector, el garaje, la mitad del patio trasero (esto incluía la mitad de la piscina, una reposera, uno de los perros galgos, tres rosales, las portulacas, el aloe vera). Además ese sector contaba con cocina en el quincho así que me las arreglaba como podía. Sin dudas era un divorcio encubierto, pues el aire se cortaba con tijeras. Del otro lado, no se oían mayores cosas. Mercedes se había quedado con el resto de la casa, incluyendo la puerta principal, y así nos habíamos quedado en conformidad absoluta aunque sin saber el uno del otro.
Un sábado a la tarde llegue de trabajar en la oficina y sinceramente no había nada para engañar al estomago. Mire la hora, eran las tres de la tarde, no existía la posibilidad de que algún almacén estuviese abierto, y además era enemigo de comprar en los grande supermercados. No me agradaban en lo más mínimo. Supuse pues que lo mejor era quedarse en casa y revisar rincón a rincón. Algo habría de encontrar al menos hasta que se hagan las cinco de la tarde y los negocios me recibiesen como su huésped favorito, ávido de saciar mis ansias de comprar. Hasta ese momento debía conformarme con seguir en la expedición de búsqueda de sustancia alimenticia.
Las alacenas vacías, los bajo mesadas mostraban un aspecto similar: solo algunas latas de conserva de pescado (cosa que no me agrada en lo mas mínimo) y el resto vacío. Nada por aquí nada por allá, silencio absoluto. Mi pana cruce, se retuerce, la situación cambia de fase. De parcialmente controlada hacia alerta roja. El ritmo frenético de mi apetito estaba sofocando mis pensamientos, mis actividades reflexivas. De ser racional cartesiano cogito ergo sum a un mamífero buscando la supervivencia dramáticamente, sin autocontrol. La crisis era total. Yo ya no era yo, ni siquiera mi súper-yo. Alguien más había entrado en ese cuarto y se había apoderado de mi cuerpo. Algo no andaba bien, y mis ideas y yo estábamos desapareciendo conforme avanzaba este sentimiento casi pulsional, por saciar el hambre que habitaba en mi cuerpo. Dicen que el ser humano no ha dejado nunca de ser un animal, al menos es un animal social. Sin embargo, este animal se estaba comiendo mi parte racional. Me estaba descarnando a cuchilladas limpias. No paraba, sus deseos eran más fuertes. El hambre era su mobiliario principal, aunque debo confesar que atrás de ello había otros motivos. El graznido que lanzaba estaba compuesto por algunas voces pequeñas ocultas que denotaban cierta insatisfacción en su interior. El hambre fue el disparador principal para que esos sentimientos reprimidos salgan al exterior, desde esa persona que era otra pero al mismo tiempo era yo mismo viéndome frente al espejo. Y mi cuerpo recibía esto y lo sentía ya fuera de control. En la puja por hacerse de este cuerpo sin control, yo y esta otra persona, las cosas de alrededor comenzaron a ser un obstáculo casi mortal. Luego de algunos movimientos bruscos, decidí realizar una tregua y un pacto de no agresión entre esta persona, digámosle “X” y yo. La cosa no era tan sencilla, yo me comprometía a conseguir comestibles, en tanto el no parecía nunca más. En consecuencia, la tarea no era nada sencilla. Al parecer el panorama era bastante desolador en el resto de mi “media casa”. Era un desierto y hasta surgían oasis de comidas. Una y otra vez fui preso de mis engaños. Creí ver enormes manjares servidos en las mesas, en las estanterías en las mesadas, hasta por el patio creí oler, saborear un exquisito pollo relleno recién cocinado. Esto nos demuestra el poder de la mente. En este sentido, un órgano vital le exige al cuerpo comida, este se comunica con el cerebro y allí es donde todo el juego comienza. Al no encontrar soluciones la imaginación y la necesidad juegan con nosotros. Las pulsiones y los deseos de los sueños inconscientes se materializan en el día. Lo que en la noche parece ser un espejismo de la actividad cerebral, con la luz del sol se convierte en delirio y maquinaciones conscientes.
Ya era hora de parar con esta locura. Mi hambre necesitaba ser saciada sino sabía lo que me esperaba. Seguí con mi búsqueda infinita. Comencé a revisar alacena por sector: al primer sector lo denomine pocillero. En este pequeño espacio se depositaban los envases, tazas y vasos. Todos los recipientes para beber o cocinar, o solo para retener líquidos. Detenidamente, realiza un inventario minucioso de estos objetos y me di cuenta de que estaban ordenados por color, años de producción, y hasta por tamaño. Algo asombroso considerando mi poco interés por el ordenamiento de las cosas y por el orden en general. Seguí con el segundo sector, el lugar de las ollas, fuentes y cacerolas. Aquí tampoco encontré mayores cosas. Lo mismo que en el anterior sector. Había un minucioso apego por el orden y por dejar en claro que los objetos se situaban de una determinada manera. Mientras realizaba mi búsqueda, el silencio de la casa me ensordecía. La tarde ya iba muriendo, casi que agonizaba lastimosamente. Sin embargo, en medio de mi inclaudicable búsqueda ruidos extraños interrumpieron el sosiego de la casa. Pensé a primera impresión: “Mercedes, otra vez, esta limpiando su parte de la casa”. Una extraña sensación me hizo revisar por las dudas que mis sospechas eran ciertas. La sorpresa fue que Mercedes no era, por lo tanto, invadí su parte de la casa, furtivamente en clandestinidad absoluta. No había rastro alguno de ella. Su dormitorio (antiguamente nuestro) estaba ordenado. La ropa y sus cosas estaban perfectamente colocadas en el placar. Deduje que aquel orden del almacén de suministros del subsuelo donde encontré aquella vajilla había sido víctima de las mimas manos que este cuarto. Mercedes tenía algo que recién descubría: obsesión por el orden y la atención para con los objetos domésticos. Yo distraído y desordenado, quizás comenzaba a entender porque me había dejado sin dejarme.
Revisé todos los lugares, a Mercedes parecía habérsela tragado la tierra, y además esos ruidos cada vez eran más fuertes. Respiración y pasos, retumbaban con eco por todo el lugar. Sombras y movimientos se posaban sobre mi espalda. Ahora no tenía solo el problema de mi hambre: se le había sumado la misteriosa desaparición de “Mecha” y estos sonidos que no dejaban de atormentarme. Lo que había comenzado como simples ruidos foráneos, resulto ser algo ominoso y de un profundo enigma para mí. Recorrí toda la vieja casona y nada. Ni un solo rastro que indique la presencia de alguien más en la casa. Risas, gritos, llantos, fuertes respiraciones. La vieja máquina de coser a cada hora sonaba como si alguien se posase en ella y luego se culminara con su labor. El lavadero olía a vida, a frescura y cierto aire viciado de desparpajo y amenidad. Era la perfecta representación de la casa como un Locus amoenus. Sin embargo, y esto ya inquietaba por demás, no había nadie en la casa. Las penumbras comenzaban a abrazarme profundamente. Intenté encender las luces pero algo me detuvo. Mire hacia mi sector de la casa: un viejo candelabro y con velas nuevas. Palpe mi saco y recordé que había dejado de fumar, era todo un moderno, mi encender seguía allí por esos designios de aquello que llaman destino. El candelabro daba cierta gama de colores: rojo, amarillo, negro en distintos tonos y naranja. Resplandeciente, la casa se iluminaba tenuemente.
Los visitantes manifestaban sus emociones: quisiera poder conocerlos en persona, y así darles un juego de llaves, que se sientan como en su casa, sentirme un poco mas acompañado. Desde la muerte de nuestros hijos con Mercedes nos hemos sentidos muy solos. Luego de contemplar este concierto exclusivo, decidí que era hora de seguir con mi viaje hacia las profundidades del cuarto de suministro en busca de lo que me había mantenido ocupado aquel día: “mi terrible hambre ciega”. Aunque los ecos de las voces y la música de los “visitantes” se hacían cada vez más fuertes en mis oídos, mi tarea era más importante, no podía permitir que ese horrible hombre apareciera dentro de mí nuevamente. En consecuencia, proseguí con el sector que había dejado atrás. Cuando me distrajeron aquellos extraños que ahorita mismo ya no lo eran tanto, más bien eran mis familiares dada las circunstancias de soledad total, solo me gustaría que se pongan cómodos y dejen de actuar como extraños.
En el nuevo sector, encontré latas de todo tipo: para fideos, para arroz, para yerba (mate), para yerba, harinas, galletitas, y demás cosas. Lo irónico era que tan solo el exterior funcionaba como tal pues al ir revisando cada una no encontré nada. Quedaba una última lata de forma cilíndrica con un estrecho cuello para la rosca de la tapa. Era una lata vieja y con un valor especial. Aquella lata había sido de los familiares de Mercedes. Había cumplido su función ininterrumpidamente. A mi parecer, merecía la jubilación, ya los bordes estaban oxidados y la vieja marca de galletitas casi no se leía. Al tomarla entre mis manos sentí que algo contenía, la agite con fuerza esperando que se destruyera la estructura en vano. Logre con cierta dificultad desenroscar la tapa, del interior salieron ciertos olores que provocaron en mi mente nostalgia. Esos olores que recuerdan a un pasado perfecto. Algo familiar sentí al descubrir esas aromas: mi infancia, mis padres y mis amigos. Ese lapsus tuvo que ser breve, me intrigaba saber que contenía: era necesario saciar mi apetito con lo que fuera pero de inmediato. Y casi sin pensarlo dos veces, metí la mano en la lata.
Al incurrir en tal acción las voces comenzaron a sentirse más cerca, los pasos ya sonaban reales. Las sombras de las figuras humanas en apariencia poblaron el muro detrás de la puerta de entrada al subsuelo en paralelo a la escalera que bajaba desde la cocina. Mi desesperación doble me llevo a un estado de nerviosismo incontrolable. La mano se me había atorado en la lata. En el fondo de la misma había galletitas que podrían satisfacer mi necesidad urgente. Lo malo es que la mano no se podía zafar. Comencé a girar de la desesperación. El cuarto se volvió pequeño. Todos los objetos del lugar tropezaban con mi brazo enlatado. Las figuras seguían avanzando hacia el cuarto. Necesitaba cuanto antes salir de allí. Las voces eran insoportables, los gritos también. Entre esos ruidos podía escuchar que alguien sabía mi nombre y me llamaba: “Santiago vení, dale acércate, vení te digo, acércate que tengo algo para darte”- increíble la voz se asemejaba a la de Mercedes. Por un momento dude, mi cuerpo sintió deseos de libertad y moverse hacia la multitud era una opción. Me resistí, Salí de aquel lugar mediante un puerta que daba hacia el patio en donde había un escalera para subir hacia el mismo. Corrí con todas mis fuerzas pero parecía estar en un sueño pues no avanzaba y al contrario aquellas figuras se me abalanzaron sobre mí. Caí y me desmallé estremecido de miedo y estupor. Al otro día desperté e hice las valijas. La desaparición de Mercedes y las extrañas compañías me empujaron hacia el cancel de la puerta. Le deje una nota a mi ex mujer. Espero que al menos sepa de ella. Sin dirección fija partí aquel día. Tome lo que pude y hui despavorido de aquella vieja casona. Quién sabe, ahora estarían más tranquilos sin mí y quizás , porque no, sin Mercedes.
Ahora me instalé en un edificio que aparenta limpieza y colores suaves: diría más bien que el blanco es color que más predomina. Tengo vecinos de distintas variedades: como en cualquier barrio algunos duermen la siesta, otros corren de aquí para allá buscando más tiempo, algunos gritan y beben de noche: en juerga constante, otro tan solo pasan el tiempo. Ah el tiempo es algo que todos quisiéramos detener. Para nosotros los occidentales el tiempo se gana, se pierde, se pasa. Usamos relojes porque es importante tratar de controlar su ritmo. Para otras culturas indígenas: el tiempo es circular. Las etapas se repiten. El tiempo no se gana ni se pierde. Tan solo es algo natural al universo que nos rodea. Solo importa la comunidad y los designios de los dioses. Debería decir que hasta sus dioses son más factibles y benignos que los nuestros: el sol, la luna son sus faros para saber que va a suceder, el nuestro se deposita quien sabe dónde y siempre está a punto de castigarnos. En fin, volviendo a mi cotidianeidad, al menos estoy tranquilo. Laburo en mi depto.
-Santiago! Vení, acércate, dale vení te digo, acercate……… es hora de tus pastillas. Acordate que por la tarde tenemos que hacerte un chequeo. Tu compañero de cuarto se quejo. Dijo que tiraste todas las cosas….. Santi ¿me estas escuchando?
Pobre Santi! La muerte de Mecha nunca la supero…….Encima anda con esa lata de metal oxidada para todos lados. Aun no logro entender porque deja su mano allí dentro y no permite que nadie la toque…….

jueves, 8 de diciembre de 2011

antes de que me olvide

Antes de que te olvides de mí

Bueno, solo un par de cosas
Antes de que te olvides de mí recuerda: mi cara junto a tus manos, pidiendo protección
Mis labios besando los tuyos saboreando ese gusto efímero llamado amor
Antes de que me olvides, siente este calor, que durante noches y días, guardo mi pequeño corazón
Resplandor de una ilusión, que con el tiempo se apago, mil sueños de botellas, y una carta en un cajón
Antes de que te olvides de mi, escucha esta nostálgica canción, que habla de un milagro, de mil poemas de amor, dedicados a tu alma, a tu vida tan solo a vos
Antes de que te olvides de mi, pensá en un espacio en un tiempo que vivimos los dos, ese instante perfecto, donde solo éramos el cielo tu y yo
Antes de que te olvides de mi, sentí latir mi corazón, recordá como varia el ritmo cuando te acercas o cuando te vas, allí notaras lo mucho que te extraño, mi soledad y yo
Antes de que te olvides de mi, deja salir esa emoción que guardas muy debajo de todo tu rencor. Que el enojo no te impida ser justa con los dos. Lo nuestro fue hermoso, porque fue con la verdad y el amor
Antes de que te olvides de mi, imagina tu vida resuelta con tus hijos con tu amor, imagina que todo es perfecto y que mas no podes pedir, también imagina el recuerdo de mi amor, para que te sientas satisfecha del pasado que te toco: un hombre viviendo sin ti al que le dejaste tanto, y siempre te recordara como un milagro en su camino
Antes de que te olvides de mi, guarda mis recuerdos, mis regalos, mis palabras, las fotos, todo todo en un baúl, enterralo junto al árbol de aquel campo en el cual nos besamos vos y yo, para siempre que pases y te sientas sola, recuerdes que hay alguien pensando en vos
Antes de que te olvides de mí, detén el tiempo con mi reloj, junta todas esas piedras que el destino nos dejo. Te abrirás camino al andar y aprenderás del error, ese que un dia como cualquier otro nos dejo, nos separo
Antes de que te olvides de mi, escucha bien esta canción, gracias por ser parte de mi vida, por hacerme bien y perdóname, pero me quedo con tu amor. El adiós es pequeño, grande es el dolor, pero acepto el destino, y te deseo lo mejor
Antes de que te olvides de mi, solo quiero decirte que fue una suerte conocerte, amarte y hasta despedirme de vos, me guardo los recuerdos, en el mejor lugar. Quiero que vivas bien que tengas lo mejor, porque yo lo tuve contigo y créeme no hay algo mejor. Es tocar el cielo con las manos, es jugar a ser Dios, es vivir en un paraíso, que te explota el corazón.
Antes de que te olvides de mí, no olvides nuestro amor……